viernes, 8 de febrero de 2013

Retención memorística de un beso y una lágrima


Fui testigo de esta escena, perteneciente a "Tacones Lejanos", cuando rondaba los siete u ocho años. Mi tío era un cinéfilo empedernido y aún vivía en casa de mi abuela cuando aprovechaba algún momento en el que nadie atendiera la televisión para poner películas. Grandes éxitos del momento como Ben-Hur o Love Story en forma de cintas que no eran como mis VHS, sino que eran formatos más pequeños y los estuches donde se aguardaban eran granates, se apilaban en una estantería que nunca osé a cotillear hasta que mi tío se independizó. Una de esas tardes, me escapé de las bulliciosas historias de sobremesa en la cocina para acercarme sigilosamente al salón. Abrí la puerta delicadamente sin querer molestar y, al dirigir mi mirada a la pantalla, presencié a Marisa Paredes (en aquel momento, para mí sólo era una elegante señora vestida de verde y rojo) arrodillándose frente al público para besar el suelo del escenario en el que pocos segundos después iba a interpretar una preciosa melodía. Mi tío me miró algo molesto por haber interrumpido su sesión de cine, pero me hizo pasar (un gesto que agradezco enormemente, ya que me permitió conocer una de las escenas más bonitas que he podido ver a lo largo de mi vida cinematográfica). Me senté en el sofá y me encandilé observando a aquella mujer cantando entre lágrimas "Piensa en mí". Me impresionó su fuerza; el color de sus guantes, de su vestido, de sus zapatos; la largura de sus pendientes; su apariencia de diva herida...pero sobretodo, la belleza que me mostró la tele cuando una de sus lágrimas cayó junto al carmín que marcó el suelo al besarlo anteriormente. Me impactó tanto aquello que lo recuerdo con tal intensidad como puedo recordar al cura feo de "El nombre de la rosa" o la última escena del indio en "Algo voló sobre el nido del cuco" (films que vi a muy temprana edad, demasiado joven quizá). Sin embargo, esto era bonito, muy bonito...era realmente emocionante. Puede que fuese la primera vez que el cine me tocara la fibra sensible, puede que realmente Almodóvar sea un genio.
Retuve esta escena en mi memoria años y años, hasta que conseguí hacerme con el DVD de "Tacones lejanos" que regalaban (o vendían por unos eureles de más) con El País. La película me gustó, sin más. No me pareció ninguna maravilla (tal vez olvidé el resto hacía años por eso mismo), pero fue ver a Betty del Páramo otra vez dispuesta a cantar y se me erizó el vello. Tal y como la había mantenido entre mis recuerdos: elegante, de rojo y verde. Lo sorprendente fue escuchar las primeras notas de aquella melodía que hasta entonces no había relacionado con aquel momento...No me lo podía creer..."Piensa en mí" es mi canción favorita. Sin saberlo (o quizá sí inconscientemente), había declarado hacía tiempo este tema de Luz Casal como mi favorito. Es evidente que algún chip de mi mente se activó al descubrir esta canción más tarde y realizó una conexión con ese recuerdo visual tan bello. Continué admirando cómo aquella señora se desgarraba el alma mientras hacía su playback y me encontré hecha un mar de lágrimas antes de que una de las suyas se uniera al beso. Lloraba por bonito, por añoranza de un tiempo pasado, porque él no pensaba en mí, porque Marisa Paredes es una artista, por la pena de Betty del Páramo, porque estaba agradecida a la formación cinematográfica ofrecida por mi familia...
Creo que algún día, esto se lo contaré a mi tío. Seguro que le hago sonreír...





Me acabo de dar cuenta de una cosa y estoy todavía un poco impresionada...Ms Dinsmoor no tiene un aire a Betty en esta escena del teatro? Estoy marcada por el cine...



martes, 5 de febrero de 2013

Mamáááá, quiero ser artista!


A la típica pregunta que nos han realizado quinientas veces durante nuestra niñez "¿Qué quieres ser de mayor?", yo respondía de diferente manera según cómo me pillaran (camarera, profesora, cirujana...). Lo curioso era que lo que no variaba era el plus que añadía a mi contestación: ...y actriz, cantante y escritora (venía en pack). Según mis padres, podía hacerlo todo a la vez. Todavía hoy tengo serias dudas sobre si lo decían para hacerme callar o porque realmente creían que era capaz de ello, la confianza que siempre han tenido (y mantienen) en mí, no es normal. De hecho, estoy segura de que esto ha influido en mi carácter. Crecí pensando que tenía talento y no me cortaba un pelo a la hora de demostrarlo. En las comidas familiares a las que asistían padres, tíos, primos y abuelos, al llegar la hora del café, mandaba callar a todo el mundo para que me escucharan cantar o contar algún chiste. Pobre del que no me hiciera caso o me interrumpiera y no sólo porque aguantaría mi mal humor, sino que también la mirada asesina de mi madre (mira que mi madre es un trozo de pan, pero cuando se trata de defender a sus polluelos...miedito). Recuerdo los sábados por la noche, cuando nos reuníamos los cuatro de casa frente al televisor y enchufábamos algún programa de espectáculos donde salían todo tipo de folclóricas, MariCarmen y sus muñecos o Alejandro...Magno en aquel momento? ya pasó a ser Sanz? Oh, era mi momento favorito de la semana! Me levantaba como un relámpago a imitar a todos los artistas que iban desfilando por el hermoso plató lleno de focos, rodeado por cientos de personas que aplaudían, reían y cantaban, tal y como hacían mis padres al verme, mi público fiel.
Con el paso del tiempo, me convertí en una adolescente bastante más tímida que desarrollaba su vena artística dentro de las cuatro paredes de su habitación. Me encerraba horas y horas para escribir, cantar, bailar o simular ceremonias de los Óscar. La televisión era mi mejor compañía y me enseñaba películas alucinantes de las que soñaba ser protagonista, me mostraba un mundo lleno de Whitneys Houston, Olivias Newton John y Conchas Velasco cantando aquello de "Mamáááá, quiero ser artista!". Sí, yo también! Es más, si hubiesen existido aún las vedette, yo me lo pedía!
Sin embargo, creces y todos esos "pájaros en la cabeza" (madre mía, cuántas veces he escuchado esto!) emigran a otro nido al darte cuenta de que, en el Bachillerato, no te preparan para el arte y te tienes que conformar con participar en "La Casa de Bernarda Alba". Eso sí, papel principal porque yo lo valgo!
Los premios literarios (humildes, pero premios), las clases de clown y los gorgoritos en casa (fuera de ella si es con dos copas de más y, creedme, no se atina igual) se convierten en un plus, al fin y al cabo.
Vale, tal vez, mis padres tenían razón.