miércoles, 24 de abril de 2013

Abril...


Que a nadie se le ocurra robarme el mes de Abril, que ningún ser ose arrebatarme la primavera. Tras el invierno, donde casi exijo la atención del prójimo para que esté pendiente de una servidora, necesito una tregua en la que soy yo quien me cuide a mí misma. Abril es para mí. Os regalo Marzo, Mayo y Junio, os los entrego con tal de que me dejéis disfrutar del cuarto mes del año. Yo, conmigo misma. Absorviendo los tímidos rayos de sol que anuncian sigilosamente su esplendor, empapándome con el sirimiri que se posa en profundos charcos donde se hunden mis katiuskas, contemplando la mar azul verdosa cuando me sobra el abrigo, aspirando el aroma del florecer, curtiendo mi blanca tez de un rosado tono, aliviando las heridas de la soledad del invierno con suaves soplos de viento, creyéndome fuerte y logrando energía para realizar lo que me gusta, lo que me activa, lo que me entretiene...
Yo sola, pero feliz, en Abril.

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