jueves, 28 de noviembre de 2013

La boda de Frenchy

Tod@s conocemos la película Grease. O, por lo menos, hemos escuchado hablar sobre ella. Algun@s incluso la consideramos la película estrella de nuestra adolescencia y la volvemos a ver en la ya no tan adolescencia cada vez que la emiten alguna tarde de sábado por televisión (el dvd abrigado con una mini chaqueta de cuero fue EL REGALO de mi veintitrés cumpleaños). Por ello, hemos imitado alguna vez el agudo final de Danny Zuko cantando el Summer Nights, soñamos con un cine al aire libre, utilizamos el "tell me more, tell me more" al querer saber más sobre algo, nos ponemos en posición cuando suena Greased Lightning (hasta el momento en el que Travolta se frota la entrepierna con un plástico) y sabemos quiénes componen las Pink Ladies: Frenchy, Marthy, Rizzo, Jan y (más tarde) Sandy.

Yo conozco a esas cinco chicas de las que habla el musical. Realmente, la última en llegar fue Rizzo a través de Marthy y fue la que bautizó al grupo. Tal y como ocurre en la película, ella ya había tenido un affaire con Danny y fue lo que provocó que Sandy se convirtiera en la puritana que se enamoraba del malote y existiera ese "pique" entre ellas. Quien haya visto Grease, ya sabe cómo es cada personaje y qué es lo que ocurre con ellos durante el instituto. Lo que nadie sabe es que la historia continuó para aquellas cinco chicas y la vida les llevó por caminos muy dispares:
Frenchy hizo caso a Franky Avalon, abandonó la idea de ser peluquera y se matriculó en la universidad, donde se licenció como psicóloga. Terminó su relación con Doody, quien se trasladó a otro país y conoció a un cantante de ópera mucho mayor que ella.
Marthy probó con varias carreras y no finalizó ninguna. Actualmente, es cajera en un supermercado y sigue soñando con ser artista. Está soltera y mantiene la costumbre de fijarse en amores imposibles, rechazando a los hombres que muestran interés por ella. Está enamorada de un cómico toxicómano.
Rizzo compaginó sus estudios de magisterio con la vida de mamá. En la película celebra que "no le hicieran un bombo" a pesar de no utilizar preservativo; años más tarde, volvió a jugar con fuego y se quemó. Esta vez, no fue con Kenickie (que la dejó por otra chica); sino con un surfero al que se arrimó por despecho y hoy día sólo ejerce como padre de la criatura cuando le toca. Rizzo es profesora, madre y soltera.
Jan es ingeniera industrial y vive en otro país. Se casó, tuvo hijos y no se sabe mucho más de ella.
Sandy trabaja como tele-operadora en un centro de información. Rompió su relación con Danny Zuko porque se les rompió el amor de tanto usarlo, mantuvo otras dos relaciones largas y, hace poco, finalizó la última. Continúa tan enamoradiza como antes y no desiste en la búsqueda del amor verdadero.

Hace poco, Frenchy reunió a sus compañeras del instituto para darles una gran noticia: se casaba. Ninguna demostró especial alegría exceptuando Marthy, que la exteriorizó con un grito y dando breves palmas.
-Pero, ¿estamos invitadas? -preguntó Rizzo extrañada.
-Sí, claro, por eso os he reunido.
Jan realizó mil preguntas sobre cómo se conocieron, cómo fue la petición, cómo sería la ceremonia; Sandy apenas se manifestaba y sólo sonreía melancólicamente; Rizzo se dedicó a cuestionar a su futuro marido y Marthy se quiso informar del look de la novia y de los invitados asistentes.

Fue a los cinco meses de esto cuando se celebró la boda. Resultó una celebración sobria, donde no faltaron los cánticos de escolanía, las pamelas y los colores tono pastel. Frenchie llevaba un vestido clásico y sencillo. Estaba guapa, pero demasiado seria para la ocasión, algo que comentaron en reiteradas ocasiones sus amigas de adolescencia.
-¡Menudo rollo de boda! Todos tan estirados...-se quejó Rizzo antes de dar un sorbo a la copa de champán que sujetaba -Ya que hoy tengo día libre de niña, por lo menos me voy a emborrachar.
-Frenchie está irreconocible. -dijo Marthy arrastrando las erres, afectada ya por el alcohol- ¿De verdad os imaginabais que la boda de nuestra amiga sería así? ¿Que se casaría con un viejo, gordo?
-Si ella está feliz... -agregó Jan.
-Ella no está feliz -sentenció Sandy.
Todas centraron la atención en Sandy, quien miraba fijamente desde su asiento a Frenchie, ajena a la conversación de éstas. Continuó hablando:
-El día que nos dijo que se casaba, todas os marchasteis menos yo. Ella me preguntó por cómo estaba yo y después de contarle lo de mi ruptura, llegó su turno.
Respiró hondo, tragó saliva, las miró una a una y dijo:
-Sigue enamorada de Doody.
No hizo falta decir nada más. Todas habían sido testigo de aquella historia: de su nacimiento, de su crecimiento, decadencia y final. No conocieron a ninguna otra pareja de Frenchie hasta el día de su boda con otro. Para ellas, Doody había sido el único en su vida y ahora sabían que para ella también lo era, como también que sería imposible una reconciliación. El muchacho vivía lejos y había creado una familia.
Hacía años que las cinco no compartían vivencias, pero las unían miles de recuerdos. Cada una de ellas creó su personalidad a la vez y vivieron experiencias que hicieron que ahora fuesen tal y como eran. Aquella confesión las remontó a aquel tiempo donde cantaban aquello de "We go together" y, en silencio, se prometieron guardar el secreto.
Frenchie apareció como por sorpresa en la mesa de sus compañeras y éstas, como si se hubiesen leído la mente, la agarraron y la sacaron a la pista. Cantaron, bebieron, rieron, bailaron...bailaron como si nadie las estuviera viendo, al margen de la pantomima montada alrededor. Por unas horas, volvieron a ser las Pink Ladies que cantaban en un musical canciones de película. Ya no mascaban chicles rosas, ni se peleaban por ser la reina del baile. Aquella tarde, ninguna fumó por primera vez, ni tuvo que dar explicaciones por llegar tarde a casa.
Frenchie pasó la noche de boda en un hotel con su reciente marido al que jamás podrá amar como a su primer novio; Marthy recibió una llamada de madrugada proveniente de casa del cómico donde se lo encontró de postfiesta sangrando por la nariz; Rizzo volvió a casa a dormir para pasar el día después decentemente junto a su hija; Jan cogió un avión para juntarse con su familia y Sandy lloró la marcha de su ex novio abrazada a la almohada.
Al día siguiente, todas amanecieron con un mensaje de Frenchie: "Gracias, Pink Ladies". Sólo Rizzo contestó: "Por los viejos tiempos,
vaselina!".

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